lunes, 26 de septiembre de 2011


Voy a contar la historia de la persona más importante de mi vida, a veces siento que si no fuera por ella yo no estaría aquí. Pero no es por eso que he decidido contar su historia. He decidió contar su historia porque contarla, significa contar la historia de toda mi familia, de toda una época, la historia de dos países (aunque esta vez no ahondaré demasiado en asuntos políticos), la historia de muchas mujeres y en parte mi historia.

Ella es Tita, para los extraños mi abuelita, aunque este no sea el parentesco exacto.

Tiene ochenta y todos los años, vive sola, es muy independiente y creo que a estas alturas si le quitaran su independencia se moriría. Cuéntame un poco de ti le digo - A ver, piensa - Trabajé en el Twenty (Conocido burdel), allá me llamaban la poderosa, la Perricholi y la Quintrala se quedaban chiquititas a mi lado pero lo deje porque la paga no era muy buena.

Ya pues le digo, no te pongas payasa que me van a jalar. Cuéntame de tu infancia.

Entonces comienza a recordar, veo el brillo en sus ojos y noto como le cambia el tono de voz. Crecí en el lugar más hermoso, me dice, Valparaíso, mi Valparaíso querido. Esa fue de lejos la mejor época de mi vida, afirma.

He oído esta historia mil veces, en verdad podría narrarla sin entrevistarla pero siempre me gusta oírla, es la mejor contadora de historia que existe, la emoción con la que revive los pequeños detalles, el modo exacto en que describe los lugares, casi siento el crudo frío porteño helando la habitación, la amorosa dedicación que le da a recordar datos, fechas, nombres, juegos, etc.

De cuando su vecino le contaba que algún día todos verían a la gente en cajitas y podrían hablarse y verse estando al otro lado del mundo mientras el resto lo creían loco. De cuando se gano la polla dos veces, de cuando le dejaron el pelo verde y casi se muere, de cuando murió su mamá o cuando conoció al que sería el gran amor de su vida.

En verdad resumir su historia en una sola tarde no sería justo pero haré el intento.

Bertita es hija de una postulante a novicia que se escapó del convento a los 13 años con un hombre 15 años mayor que ella. Tuvieron cinco hijos, Olga, Norma, Emilio, Braulio y por último Berta.

Su infancia fue, aunque dura, feliz. Tuvo que lidiar desde muy pequeña con dolores inentendibles aún para un adulto, como la muerte de un ser querido.

A los 3 años de edad muere su papá en un accidente de auto.

-Ese día mi padrino había venido muy temprano para ir a cazar, recuerdo que mi papá no quería ir, pero él le insistió tanto que termino accediendo de mala gana.

Ese fue el último viaje que hizo mi papá pues la camioneta en la que viajaban se volcó con tal mala suerte que el único que murió.

-Mi padrino siempre se sintió culpable por eso, así es que se hizo cargo de los 5, colegio, alimentación, todo. Como él no tenía familia ni nada, el se convirtió en nuestra ayuda y nosotros en la de él.

Y Cómo eran esas épocas, le pregunto

Pues muy lindas, las mejores. Cuando sacábamos buenas notas de premio nos enviaban al campo todo el verano. Íbamos a la ligua, a la hacienda La higuera. Allí éramos todos felices montando a caballos, corriendo, comiendo fruta con la mano, nadando en el río, uyyy me dice, la mejor época.

Pero la desgracia volvería a asomarse nuevamente por la familia. Esta vez era su hermana Olga.

Cuéntame un poco de tu hermana Olga, le pido afectuosamente.

Mi hermana era hermosa, pero estaba muy obsesionada con su peso la pobrecita, todo el día se la pasaba tomando limón y no comía. Se las ingeniaba para sacarle la vuelta a mi mamá y botar la comida. Hasta que se le redujo el estomago y cuando ella quiso comer, ya era muy tarde. Se fue, a los 17 años, la enterramos con su vestido de primera comunión, estaba muy linda, recuerda con pena.

Cómo pasabas los días en Valparaíso, le pregunto para cambiar de tema.

Subíamos y bajábamos cerros todo el día, yo me escapaba al puerto a ver los barcos y soñaba algún día viajar lejos. Me encantaba la playa, he sido rebuena para nadar.

Y luego que pasó, le pregunto.

-Cuando tenía 16 años mi padrino calló gravemente enfermo, y al poco tiempo, falleció.

-Qué íbamos a hacer, me cuenta tita, yo no tenía más que dieciséis años. Tuvimos una reunión con mis hermanos y decidimos que mi mamá no iba a trabajar. Así es que todos tuvimos que salir a buscar trabajo. Me peso mucho tener que dejar el Liceo, me iba muy bien y en verdad me gustaba mucho, pero la situación urgía que creciéramos antes de tiempo y no había otro camino.

Mientras tanto su hermana Norma tuvo una hija durante ese tiempo, Carmen, Mi abuela, la loca.

-Así entré en una fábrica donde duré poco tiempo, pasé por varios trabajos hasta que llegé a la fábrica Velarde donde me quedé tres años.

-Me fue muy bien, me cuenta, al principio no me daban ni bola porque era una cabra chica, pero como yo era recontra mosca, aprendí rápido y ascendí pronto.

Sin embargo una tragedia aún mayor la esperaba, su madre enfermo del hígado y como sus tres familiares anteriores falleció.

-Ya no había nada que me atará a Valparaíso, así es que decidí hacer el viaje que tanto había querido hacer.

-Me fui a la compañía de Vapores y tome un barco rumbo a Arica, luego me iría a Lima y allí me encontraría con Lina una amiga que había conocido en Valparaíso.

Pero el destino le tenía otra sorpresa. Llegó a Arica es cierto, pero no fue ahí cuando viajó a Lima, algo la hizo cambiar de opinión y se quedó durante un tiempo por esa calurosa ciudad.

-Yo Necesitaba enviar una encomienda, me dice, así es que entré a una librería y un joven muy coqueto se ofreció a ayudarme. Nos quedamos conversando bastante rato, mucho rato hasta que se hizo de noche, de ahí me invito a tomar un café y de ahí, bueno… Me quede mucho tiempo en Arica.

-Alfredo era un caballero, guapo, no tenía una fortuna pero le estaba empezando a ir bien, pero era muy mujeriego, falda que veía falda que seguía.

-Así es que lo deje y me volví a Valparaíso, estuve un tiempo en Valparaíso hasta que me decidí ir a Lima, y me lleve a la Carmen conmigo (La hija de su hermana, mi abuela)

No me alcanza el tiempo en un solo post y la verdad no sería justo tratar de resumir su historia en una sola tarde como dije antes. Por eso solo decidí contar hasta este punto, y continuar con la historia completa como se debe quizás algún día, porque como dije, yo no estaría acá si no fuera por ella, por muchas razones.

Así es que trataré de contar brevemente lo que pasó luego con la promesa de algún día poder contar toda su historia como ella se lo merece.

Una vez der regreso en Valparaíso tita decidió viajar a Lima, se llevo con ella a Carmen (Mi abuela, La hija de norma su hermana) Acá conoció a un chileno dueño de una fábrica de plástico, Basa. Nunca se caso con él. Estuvieron a punto de tener un hijo pero perdieron al bebe y Ella nunca más quiso volver a intentarlo. Mientras se seguía escribiendo con su gran amor Alfredo. Se aburrió de Mario se pusieron el gorro mutuamente como ella me dice, lo dejo y al poco tiempo este falleció. Mi abuela Carmen se caso con un oficial de la F.A.P quien también falleció mientras piloteaba un avión, dejándola viuda con tres hijos (entre ellos mi papá) y más loca de lo que la había conocido). Tita otra vez se puso a criar hijos ajenos y compartiendo la custodia con la madre de mi abuelo crío a mi papá y mis tíos. Estos a su vez crecieron y tuvieron hijos entre ellos yo. Tita se quedo en Lima criando más críos, por eso yo crecí con ella.

Hasta que recibió una llamada de Arica, Alfredo con quien nunca había cortado comunicación estaba muy enfermo. Ya la había mandado a llamar muchas veces incluso había venido en dos oportunidades a Lima pero ella había aceptado irse.

Pero esta vez fue diferente, se fue a vivir a Arica. Cuido de La vejez de Alfredo, se hizo cargo de la librería donde se habían conocido y luego de tres años de amoroso cuidado Alfredo murió en sus brazos.

Hoy Tita vive sola en su departamento en Arica, dos veces al año voy a visitarla, siempre me llama y me gasta broma y no deja de darme consejos. A veces escuchamos música juntas, le encanta Gardel pero sobre todo Frank Sinatra.

Creo que parte de que se conserve tan bien es que religiosamente se toma una copa de vino seco al día, de ahí mi cultura etílica.

En verdad si no fuera por esta gran mujer que dedicó su vida a cuidar de otros yo no estaría acá, me cuido de pequeña, me cuidó cuando estuve perdida y necesite refugió por eso me fui 4 años a vivir a Arica y ahora de grande me sigue cuidando llamándome y aconsejándome.

Ahora fui al aeropuerto a despedirme de ella, trato de no llorar pues no quiero que se ponga mal, pero no puedo evitarlo. Sé que ella es fuerte pero no puedo evitar sentir temor al no saber si volverá a haber otro viaje donde pueda volver a verla, por eso cada vez que me despido, la abrazo tan fuerte como su cuerpecito me lo permite.

Antes de entrar a la sala de embarque voltea y me dice:

¿Mi hijita, Cómo está la moral?

En alto siempre en alto le respondo como siempre.

Me voy, pongo Sinatra y me tomo una copa de vino a su salud.

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